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¿Sabés lo que te estás poniendo encima? Tu jabón no es tan inofensivo como parece...

February 28, 2018

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Filosofía y Humectantes

Más allá de toda filosofía, nuestro convencimiento de que los productos naturales son una mejor opción para el cuidado de la piel -y de todo el cuerpo, en realidad- tiene fundamentos prácticos: en MadreSelva consideramos que la salud de un organismo natural (cada persona es uno) tiene que depender necesariamente de la facilitación de sus  propios procesos naturales. Ahorita les cuento a qué me refiero.

 

Sin duda la humanidad ha hecho avances increíbles en la ciencia que hoy nos permiten convivir diariamente con cosas que hace 100 años parecerían brujería, y a tener vidas más largas y saludables, al menos en términos generales.

 

Sin embargo, también es claro que el cuerpo de conocimiento de la ciencia es limitado, está apenas creciendo y descubriendo verdades que han estado ocultas frente a nuestras narices, como eso de que tenemos un nuevo órgano (http://www.bbc.com/mundo/noticias-38497857) y de que el apéndice no es tan inútil como siempre se ha pensado (http://www.infobae.com/salud/2017/01/11/el-apendice-dejo-de-ser-inutil-le-descubrieron-una-funcion-clave/).

 

A pesar de las evidentes limitaciones del conocimiento científico actual, la realidad es que las prácticas de la humanidad se han ido construyendo de manera que poco a poco vamos convenciéndonos de que podemos reemplazar funciones que la naturaleza ha desarrollado a través de miles de millones de años, para lo que inventamos métodos o sustancias que pueden ser vendidas. Allí, en "vendidas", está la clave del asunto, nada más que vamos a tener que separarnos un momentito de la cosmética para poder explicar mejor el punto y ya volvemos.

 

Usemos rápidamente un ejemplo icónico de esta locura colectiva.

 

La agricultura moderna utiliza tecnología molecular para crear semillas que ayudan a -supuestamente- producir más y mejor comida para un mundo con una población creciente. Además te venden pesticidas y abonos que vienen casi en "combo" con estas semillas. Todo bien, ¿verdad? Pues desde una perspectiva de sostenibilidad, ni tanto... Igual que con la piel, lo primero que tendríamos que analizar son los mecanismos de funcionamiento básicos que hacen que "algo" funcione.

 

En el caso de la agricultura la pregunta obvia para decidir si algo va o no a beneficiar a las plantas sería:  ¿Cómo es que se nutren las plantas normalmente cuando los humanos no intervienen? Pues en términos simples viven de su interacción con los microorganismos que producen hormonas y liberan nutrientes disponibles para ellas, las que les proveen de carbohidratos en compensación (imaginémoslo así: las plantas les dan de comer y el "excremento" de los microorganismos le sirve de nutriente a ella).  

 

¿Y cómo se relaciona eso con la tecnología agrícola de hoy en día? Pues muy mal porque tanto los pesticidas como los abonos que se utilizan terminan exterminando a los microorganismos de suelo que alguna vez alimentaron las plantas, pero como ellas tienen que seguir comiendo entonces le toca al agricultor irle a comprar más abono a la empresa que le vendió la primera tanda. Ahora con esta segunda tanda el suelo se pone peor y entonces para la tercera va a ser necesario comprar más abono que en la segunda, y para la cuarta más que la tercera, y para la quinta más que la cuarta y así sucesivamente, hasta que el suelo sólo va a servir poniéndole cantidades absurdas de abono que terminan haciendo la producción económicamente inviable y un desastre ambiental.

(http://www.esfacilserverde.com/portal25/images/articulos/microorganismos3.jpg)

 

También está un enfoque mucho menos "pop" porque les produce de poco a nada de dinero a las grandes transnacionales agrícolas. Éste consiste en potenciar todo aquello que le permite a los microorganismos vivir y reproducirse incluso mejor de lo que harían sin la intervención humana. Lo gracioso es que hay evidencia de que este segundo enfoque puede mitigar enormemente/resolver el problema del carbono en la atmósfera y al mismo tiempo ser más rentable (para el agricultor, no para las mentadas empresas, lo que lo hace poco atractivo y objeto de ataque). Aquí les dejo un enlace de un estudio de más de 30 años que comprueba esto más allá de cualquier duda razonable: http://rodaleinstitute.org/assets/FSTbookletFINAL.pdf

 

Entonces, resumiendo, tenemos 2 enfoques: uno destructivo que le deja plata a las grandes empresas y otro constructivo que le deja la plata al agricultor, ¿no es ridículo que sea el primero el dominante?

 

Regresando a la cosmética, la cosa es parecida.

 

Hablemos de los humectantes.

Todos oímos hablar de humectantes, ceramidas, colágeno, provitaminas e infinidad de cosas que prometen resultados increíbles que nunca logran entregar. Del colágeno ya platicamos un poquito en otra ocasión , así que hablemos de los humectantes pues: ¿Qué es un humectante? ¿Por qué es que supuestamente humecta? ¿Repara algo o sólo engaña?

 

La mayor parte de los humectantes son sustancias que se posan sobre la piel y tienen la capacidad de atrapar gotitas de agua que aunque no penetran crean la percepción de que la piel tiene un contenido de agua mayor al que realmente es, así que sí, efectivamente, si te ponés un humectante vas a sentir la piel más suavecita y elástica un rato pero, ¿es temporal o ayuda de verdad?

 

En realidad esto de la humectación de la piel es otro de esos temas en los que no se conoce demasiado y se trabaja sobre una base un poquito inestable. Sin embargo, conociendo un poco su estructura al menos podemos tratar de potenciar algunos procesos que se dan naturalmente en ella.

 

La capa más superficial de la piel se llama estrato córneo, es ésta la única que podemos ver a simple vista. Su función es principalmente protegernos de infecciones , contaminantes y agresiones ambientales en general, además de mediar el intercambio de temperatura y algunas sustancias con el ambiente.  Su estructura se puede imaginar más o menos como una pared donde los bloques son células llenas de queratina y el cemento que las pega es una combinación de lípidos (grasas), específicamente colesterol, ceramidas y ácidos grasos (Handbook of cosmetic science and technology / edited by Andre´ O. Barel,Marc Paye, Howard I. Maibach. — 3rd ed.).

La parte de arriba es el estrato córneo, lo blanco serían los "bloques" (células con queratina) y lo morado en medio sería el "cemento" (lípidos). Tomado de: http://plasticsurgerykey.com/wp-content/uploads/2016/07/image02709.jpeg

 

Cuando la piel se mira seca y quebradiza es porque el estrato córneo no está funcionando adecuadamente -lo que se asocia a fallas en la película de lípidos que une a las células o a la pérdida de factores humectantes naturales (FHN)-  y, por lo tanto, la piel está perdiendo más agua de la que debería (el estrato córneo necesita agua no para verse bien, sino para cumplir con sus funciones).

 

Entonces, al usar un humectante definitivamente estamos aportando agua al estrato córneo pero, uno, es temporal y dos, no toda el agua está disponible para esta capa ya que una parte se queda "pegada" al humectante. ¿No sería como más razonable pensar en qué está dañando la capa de lípidos de la piel y cómo ayudar a restablecerla?  Sí, supongo que sería razonable, pero también supongo que como a parte de la respuesta no se le puede sacar plata entonces es mejor ni tocarla... Bueno, eso dicen ellos pero ellos no nos caen bien.

 

Primero lo primero, ¿Qué está dañando el estrato córneo? Pues hay muchas cosas, sin embargo, una de las principales es el jabón que usás. Los detergentes nefastos que usa la industria cosmética convencional disuelven poco a poco la capa de lípidos y remueven los factores humectantes naturales (FHN) de la piel, aumentando la pérdida de agua en detrimento de su salud (y "look").

 

La respuesta obvia a este problema sería la de usar jabones más suaves, que no disuelvan la capa de lípidos ni remuevan los FHN, que contengan sustancias humectantes que ayuden a retener algo de agua en la piel para facilitar sus procesos internos y, de ser posible, que tengan alguna grasa como parte de sus componentes. Lo que pasa es que hacer uno con esas características es demasiado caro para una industria que sólo piensa en la distribución masiva al menor costo posible.

 

La segunda parte es más complicada, sin embargo, hay alguna información y estudios desconectados que, si juntamos las piezas, pueden llevarnos a conclusiones útiles.  Primero, ¿A partir de qué es que se forma esa estructura de lípidos? y segundo, como estamos hablando de cosmética, ¿puede ser útil un tratamiento tópico para ayudar a reconstruirla?

 

La primera es sencilla. Como casi todo lo que se construye en nuestro cuerpo, esta capa se forma -principalmente- a partir de lo que nos metemos en la boca, específicamente los ácidos grasos que ingerimos (aceites) y otros nutrientes que el organismo necesita para sintetizarla (hacerla pues).

 

Aquí necesito hacer una paradita para enfatizar nuevamente -así como hemos hecho en varios otros artículos-  que al final de cuentas el factor más importante para una vida saludable es la alimentación (y el agua), no hay absolutamente nada que pueda sustituir una nutrición adecuada para estar sano y verse bien.

 

La otra pregunta es más complicada pero, afortunadamente, existe información suficiente que nos permite saber que efectivamente los ácidos grasos y muchos de los nutrientes necesarios para la producción de esta capa de lípidos en el estrato córneo pueden ser absorbidos por la piel a través de la utilización de aceites vegetales tópicos. Aquí pongo algunos vínculos a estudios que lo comprueban:

 

 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1266788 (Reversal of experimental essential fatty acid deficiency by cutaneous administration of safflower oil)

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9233238 (The usefulness of topical application of essential fatty acids (EFA) to prevent pressure ulcers.)

 

http://lpi.oregonstate.edu/mic/health-disease/skin-health/essential-fatty-acids (Essential Fatty Acids and Skin Health)

 

Así que, en resumen, no es que los humectantes sean malos -en realidad pueden cumplir una función temporal- pero la idea es mejorar la salud de tu piel de manera más integral, no sólo que se vea bien, así que te dejo las conclusiones de este post (algunas son retomadas del post del colágeno):

 

1. La nutrición casi por regla general es el principal factor a revisar cuando se trata de mejorar cualquier aspecto relacionado al funcionamiento de nuestro cuerpo. Los preservantes, mejorantes de sabor, sabores artificiales y algunos que supuestamente son naturales pero no lo son, colores, aceites refritos y los alimentos transgénicos, entre otros, tienen compuestos que dañan todos nuestros órganos incluida la piel, en cuyo caso puede perjudicar los mecanismos de regeneración celular y de la capa de lípidos.

 

2. La vitamina C ayuda a neutralizar los radicales libres que dañan la estructura de la piel y es un componente esencial para la síntesis de las ceramidas (y del colágeno, tal como pusimos en otros post). De nuevo, una dieta saludable debería incluir muchas frutas y vegetales de color azulado, morado o diferentes tonalidades de amarillo, con lo que tendríamos que cubrir todas nuestras necesidades de vitamina C.

 

3. Usar jabones más suaves, que no disuelvan la capa de lípidos ni remuevan los FHN, que contengan sustancias humectantes que ayuden a retener algo de agua en la piel para facilitar sus procesos internos y, de ser posible, que tengan alguna grasa como parte de sus componentes.

 

4. Usar productos naturales que contengan aceites vegetales que pueden ser utilizados por la piel para repararse.

 

5. Hacer ejercicios aeróbicos o cualquier actividad física durante unos 20 minutos diariamente hace que tu corazón distribuya bien en todo tu cuerpo los nutrientes que adquirís.

 

Recordá que la información es poder y que muchas veces las afirmaciones del mercadeo no son tan ciertas como pretenden hacerlas ver. Es nuestra responsabilidad como consumidores garantizar nuestra salud.

 

 

 

 

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